SI SIEMPRE JUGARA ASÍ CIENCIANO
El elogio a Cienciano llega por méritos propios y ajenos, en cambio en Alianza Lima el ácido reproche que se respira en Matute es contrario a las horas de felicidad y todo por soltar las riendas para perder el manejo del certamen.
Sobretodo en el momento menos indicado.El equipo cusqueño ejecutó en la cancha la prédica de su entrenador Julio César Uribe de ofrecer espectáculo y goles, ser macizo en todas sus líneas con la espada desenvainada hasta el último instante.
Para asestar el golpe de gracia cuando ya el árbitro se llevaba el silbato a la boca para dar por finalizada la contienda.
En todo caso no hay que darle más vuelta al asunto, Cienciano ganó a Alianza Lima porque se lo propuso y ello no quiere decir que el rival quiso lo contrario.
Lo que pasa es que el equipo cusqueño sacó ventaja de las facilidades que otorgó la escuadra aliancista y en fútbol eso es fatal.Lo que queda en claro es que Cienciano le ha puesto color y aroma al campeonato, ha colocado una pizca de emoción y sabor.
Acaso se necesitaba ello para darle al torneo una coloración más a tono con una lid reñida. Es aburrido ciertamente el baile en solitario cuando más entretenido es en pareja.
Alianza ya tiene pareja con quien bailar la disputa del título en un final impensado hasta una semana atrás.
El campeonato sigue siendo mediocre pero los atisbos de emoción producen una expectativa adicional y acabada atracción por parte de los aficionados que ante la evidencia de un buen espectáculo acuden a las tribunas.
Cerca de 20 mil aficionados hicieron su ingreso en Matute, una cifra altamente improbable por la apatía manifiesta de los hinchas que no acompañan al fútbol en estos tiempos.
No puede obviarse que Cienciano ha repuntado por el ánimo predispuesto de sus mejores valores, entre ellos Oscar Ibáñez de impecable actuación en su portería ante los blanquiazules.
Los goles de Miguel Mostto valen oro en estos instantes pero encima de todo el elogio va para Juan Carlos Mariño, el mediocampista que actuaba en Lanús de Argentina y con buena pupila fue repatriado al fútbol peruano.
Mariño complace con su fútbol a los amantes del buen espectáculo, del trato fino y la jugada pensada. De la desfachatez para deshacerse de la dura marca y encarar siempre con la sabiduría de los que nunca salen mal parados.Mariño apuesta por ser distinto en un mundo hostil.
De patadas y codazos, donde la presencia de un habilidoso provoca una grata sensación porque podemos estar enterados que hay alguien que juega con guante blanco.



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